OMPRESS-ROMA (15-11-21) Tras la celebración ayer del Día Mundial de los Pobres, llega el testimonio de la hermana María Blanca Martínez Goñi, esta misionera navarra, de las Religiosas de María Inmaculada, tiene como destino ahora la atención a emigrantes en las calles de Roma. Tras años de misionera en Brasil, esta es ahora su misión.

“Un millón de gracias por vuestras oraciones, tan necesarias como alimento y sostén de nuestra vida en todas sus dimensiones. Doy gracias a Dios por mis 85 años de vida; por mis 66 años de vida religiosa como Religiosa de María Inmaculada; por mis 63 años fuera de España y de mi querida tierra navarra… Todo fruto de le elección del Señor así, por puro amor suyo, a pesar de nuestras incoherencias, fragilidades y miles de defectos…

En cierta ocasión de mi servicio, me dio mucha alegría cuando una antigua colegiala brasileña, me vino a visitar cuando ella era ya abuela, y me presentó a su nietecito muy pequeño así: ‘esta es una de las hermanas que me dieron a conocer a Jesús y me enseñaron a amarlo’. Me dio una satisfacción enorme, y me confirmó que nuestra principal misión, con todo lo que somos y hacemos es esa: dar a conocer y amar al Señor nuestro Dios, como nuestro mayor tesoro y razón de nuestro ser.

¿Que qué hago ahora en Roma? Me encargaron el servicio de nuestro Centro Social, atendiendo a las peticiones de empleo en el servicio doméstico a tantos emigrantes, nuestro hermoso carisma; atender las ofertas de trabajo de las familias; muchos turnos como recepcionista en portería para todos los que lo necesitan, tanto chicas de dentro como de fuera. La casa suele estar abierta desde las 6:00h hasta las 23:00h y casi todas las hermanas, somos siete, hacemos turnos de atención, teléfonos y demás. Tengo también a mi cargo la recogida y distribución de alimentos del Banco de Alimentos una vez al mes. Muy entretenida… Pero, sobre todo, y sin descuidar, la fuente de toda entrega que es el cuidado de la amistad aquel que nos ama”.