OMPRESS-SUDÁN DEL SUR (23-03-22) El Papa tuvo un encuentro personal con Christian Carlassare, el misionero comboniano que será consagrado obispo este viernes 25 de marzo, tras recuperarse del atentado que sufría hace un año, precisamente cuando acababa de ser nombrado obispo de Rumbek, Sudán del Sur. Fue el 26 de abril de 2021, cuando dos hombres armados le disparaban en ambas piernas. Había sido nombrado obispo el 8 de marzo y habría sido consagrado el 23 de mayo, el Domingo de Pentecostés del año pasado.

Christian Carlassare, de 44 años, nacido en la localidad italiana de Schio, creció en Piovene Rocchette en la diócesis de Padua, donde residen sus padres y su familia. Misionero comboniano, está en Sudán del Sur desde el año 2005, trabajando en la evangelización del pueblo nuer, enemigo declarado de la etnia dinka, mayoritaria en Rumbek. También se ocupó de la pastoral juvenil y el acompañamiento vocacional para jóvenes seminaristas en Juba. En junio de 2020 fue nombrado vicario general de la diócesis de Malakal, hasta el 8 de marzo cuando el Papa Francisco le nombró obispo de la diócesis de Rumbek, en la que llevaba diez días, cuando sufrió el atentado. El misionero no perdió la vida gracias a la rápida intervención de los voluntarios de Medici con l’Africa Cuamm, cuyo recinto está al lado de la casa del obispo. Escucharon los disparos y acudieron inmediatamente para llevarlo a su hospital, donde lograron detener la hemorragia y estabilizarlo.

El padre Christian compartió que el Papa Francisco mostró su cercanía con el pueblo de Sudán del Sur y que espera con ansias la visita de julio. Declaraba a la AMECEA, la Asociación de Conferencias Episcopales del Este de África, que “un año después de mi nombramiento como obispo y del ataque que sufrí, regreso a Rumbek para el Ordenación Episcopal y para celebrar la Semana Santa. Me voy con sentimientos de renovada confianza en Dios que nunca nos abandona, y en la Iglesia local y comunidad cristiana para caminar juntos de la mano”.

Según el obispo electo de Rumbek: “La Iglesia de Sudán del Sur es una Iglesia pobre con pocos recursos, pero rica con una comunidad viva de personas fuertes y generosas”, aunque también “es una Iglesia herida y que sufre, pero no falta la fe y la esperanza en la curación. Es una Iglesia joven que tiene un largo camino por recorrer. Es una Iglesia frágil e imperfecta que experimenta el amor compasivo de Dios y está llamada a ser testigo de la misericordia”. Dado que será consagrado en la solemnidad de la Anunciación de este viernes, considera la fecha como un regalo: “El sí de María es una hermosa respuesta al primer sí de Dios cuando llamó a los seres humanos a existir. Yo también estoy llamado a repetir mi ‘Sí’ a la Iglesia y al pueblo de Sudán del Sur de una manera tal vez un poco más radical de lo que he vivido hasta ahora”.

La diócesis de Rumbek, en el centro de Sudán de Sur, se creó como vicariato apostólico en 1968. En 1980 pasó a ser diócesis y cuenta con unos 200.000 católicos y unos treinta sacerdotes, la mayoría religiosos misioneros. Christian será el cuarto obispo de Rumbek. El anterior, el también misionero comboniano Cesare Mazzolari, falleció en 2011, lo que llevó a un largo periodo en el que la diócesis no tuvo obispo. En los últimos años con el aumento de la violencia incluso viajar era peligroso debido a la inseguridad causada por los enfrentamientos inter e intra tribales.