OMPRESS-MADRID (11-05-21) Con motivo de la celebración este próximo domingo 16 de mayo de la Jornada de los Misioneros Madrileños, el cardenal Carlos Osoro les ha escrito una carta a estas 575 hijas e hijos de Madrid para transmitirles el cariño y la cercanía de su Iglesia de origen. Una jornada, celebrada en la Solemnidad de la Ascensión y que lleva como lema “Hermanos de todos, hermanos nuestros”.

“Queridos misioneros y misioneras madrileños: Con mucha alegría me acerco a vosotros cuando llega la fiesta de la Ascensión del Señor. Es el momento en que puedo dirigirme a vosotros, como pastor de esta Iglesia de Madrid, ¡es vuestro día! Sí, el día del misionero madrileño, o de esos misioneros que, sin ser naturales de nuestra diócesis, fueron enviados desde aquí.

Vuestra vocación es un regalo grande, para vosotros, sin duda, pero también para aquellos que reciben de vosotros el testimonio de una vida enamorada del Señor, allí donde estáis y, por supuesto, también para la Iglesia en Madrid. Cada domingo recordamos que creemos en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Vuestra vida, vuestra entrega, vuestra misión nos deja claro lo que implica la catolicidad de la Iglesia: la Iglesia no es esa pequeña, aunque sea preciosa, comunidad en la que cada cual vive su fe… la Iglesia está formada por todos los hombres y mujeres, de muy diferentes culturas, situaciones, sociedades, que han recibido el bautismo y han acogido con amor el mensaje de amor de nuestro Señor.

Vosotros nos recordáis cada día, que la Iglesia no puede encerrarse en sí misma… que la Iglesia es universal, que los que habéis sido ‘nuestros hermanos’ ahora sois ‘hermanos de todos’. Pero se puede decir aún más; nos hacéis también a nosotros hermanos de todos. Nos agrandáis el corazón para ser capaces de acoger a todos los cristianos del mundo como hermanos nuestros. Nos ayudáis a entender lo que significa eso que el Papa Francisco nos repite con tanta insistencia: salir de nuestra autorreferencia y salir a las periferias.

Por eso me parece muy acerado el lema elegido para este día en el que os recordamos, el día de ‘Madrid con sus misioneros’: ‘Hermanos de todos, hermanos nuestros’. Este lema me recuerda esas palabras de Jesús que a veces cuesta comprender: Su madre le busca, su gente le busca, y cuando Jesús se entera dice (Mt 12, 48-50): ‘¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre’. ¡Qué hondura tienen esas palabras para entender el lema ‘Hermanos de todos, hermanos nuestros’!

¿Quiénes son mis hermanos? Descubrimos que, por encima de los lazos de la sangre, están los lazos de la fe. Y resulta que, sin darnos cuenta, tenemos una familia enorme, gigante, extendida por todo el mundo: hombres y mujeres de todas las edades, condiciones sociales, culturas, lenguas… es ¡la familia de los hijos de Dios! Y, vosotros, queridos misioneros, nos la hacéis presente, nos lo recordáis continuamente y nos ayudáis a vivir la universalidad de la fe.

Damos gracias a Dios por vuestra vida, por vuestra entrega… ¡por vuestra vocación! Acción de gracias que se convierte en oración para que no decaiga vuestro entusiasmo. Pedimos al Señor que vuestros deseos de santidad no flaqueen, que os acompañen siempre, para que con vuestro testimonio ayudéis a muchos a encontrarse con aquel que les ama con un amor infinito.

Quiero, a través de esta carta, y a través de la Delegación de Misiones de nuestra diócesis, os llegue mi recuerdo, mi afecto y, ¿cómo no?, mi oración por vosotros, por vuestro trabajo, por vuestras necesidades y vuestras familias. Os pongo a cada uno en las manos entrañables de la Reina de las Misiones. Ella es madre, ella es la madre de esta gran familia que formamos todos los bautizados. Mirándola a ella, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Almudena, os bendigo con todo afecto”.