OMPRESS-ROMA (30-06-21) La campaña lanzada por las Obras Misionales Pontificias, en medio de la pandemia el año pasado, permitió enviar ayudas a los territorios de misión más necesitados. No deja de llegar la información sobre los frutos de ese apoyo y el agradecimiento de los pastores de estas Iglesias jóvenes.

Mons. Benoît Alowonou, obispo de Kpalimé, en Togo, ha expresado su gratitud y agradecimiento a las Obras Misionales Pontificias la contribución recibida desde el Fondo de Emergencia Covid-19, establecido por voluntad del Papa Francisco. La suma recibida ha sido destinada a 74 catequistas y 50 sacerdotes de la diócesis, permitiendo a los catequistas hacer frente a los gastos de agua y electricidad, y a los sacerdotes mantenerse en contacto con su comunidad a través de métodos alternativos de comunicación.

Mons. Célestin Hakizimana, obispo de Gikongoro y Administrador Apostólico de Cyangugu, en Ruanda, también ha enviado a las Obras Misionales Pontificias un sincero agradecimiento por la aportación económica recibida desde el Fondo de Emergencia Covid-19. La diócesis de Gikongoro no se ha salvado de la pandemia ni del cierre impuesto por el confinamiento, que privó al clero de ingresos y limitó las actividades pastorales. Se creó una especie de ayuda humanitaria para los sacerdotes y la reapertura de las parroquias se vivió con la compra de alimentos y material de primera necesidad.

El padre Claude Gaga, de la dirección diocesana de educación católica de la diócesis de Djougou, en Benín, está a cargo del proyecto financiado por el fondo de emergencia Covid – 19. El objetivo fue apoyar a este organismo educativo católico mediante el pago de una parte de los salarios, evitando así el riesgo de desempleo, además de la distribución de kits de primera necesidad.

Pasando a otro continente, María Luisa Maduell, responsable de la Parroquia de Santo Tomás, en el Vicariato Apostólico de Yurimaguas, en Perú, agradece sinceramente la ayuda recibida que en este difícil periodo ha permitido a los miembros del consejo parroquial visitar los pueblos de la selva a lo largo del Río Paranapura. El Covid-19 ha provocado trastornos en las personas, desde alteraciones del sistema nervioso hasta hipertensión arterial y debilitamiento a causa del miedo o de la fiebre. Una vez terminada la visita, que ha durado mucho tiempo debido a las dificultades ambientales y a la gran distancia de los centros habitados, se ha considerado oportuno celebrar un taller con algunos responsables del sector sanitario. La reunión ha sido muy fructífera porque los participantes han podido recuperar la esperanza y superar el miedo y al final de la reunión cada participante ha recibido medicamentos y vitaminas. Nada más finalizar, se ha realizado una nueva visita a las comunidades.