OMPRESS-ITALIA (26-11-21) El misionero comboniano Daniele Moschetti, trabaja en Castel Volturno, en el sur de Italia, en proyectos de integración de inmigrantes africanos, tras 17 años de misión en Sudán del Sur y Kenia. El misionero habla sobre las diferencias entre África y Europa ante los refugiados.

Entrevistado por la revista de las Obras Misionales Pontificias en Italia, “Popoli e Missione”, el padre Moschetti expresa su consternación ante los muros que se quieren levantar en Europa. “He leído que a doce países de Europa les gustaría tener financiación para construir barreras y alambradas; pero eso significa pisotear los derechos humanos: también es un boomerang que tarde o temprano vuelve, porque genera ira y resentimiento entre los rechazados”. Por el contrario, “hay quienes acogen a pesar de la pobreza extrema: es África. El continente que construye campos de refugiados en lugar de muros”.

Estas declaraciones tienen lugar cuando cientos de familias sirias, iraquíes y libanesas – que llevan días al aire libre en los bosques fronterizos de Europa del Este – hayan sido transportados a la frontera con Polonia en vuelos chárter “traídos por el gobierno bielorruso”. Esto último lo confirma el personal de Caritas, entre ellos Danilo Feliciangeli, que coordina las intervenciones humanitarias en Siria. “Se trata de personas que huyen de una Siria todavía amenazada por la guerra, tanto en la región de Idlib como en el noreste”, explica Feliciangeli. “También se habla de un inminente ataque de Turquía en Kobane. Regresar a Siria para estos refugiados es imposible. Podrían llegar a Damasco en avión, pero formarían parte de un escenario de muerte”. Antes del conflicto, recuerda, “Siria tenía 23 millones de habitantes, hoy después de diez años de guerra 6,7 millones de personas viven en situación de desplazados internos y la misma cantidad son refugiados”.

El padre Moschetti recuerda que, en África, la situación no es menos grave y problemática. Uganda ha abierto el campo de refugiados de Bidi Bidi, donde viven 270.000 sur sudaneses. En Mozambique, el campo de refugiados de Maratane recibe a 9.500 personas de la región de los Grandes Lagos. “Las condiciones son mucho más miserables y precarias que las de Polonia”, explica el misionero comboniano, “pero la tendencia es a abrir las fronteras, no a cerrarlas”. El religioso habla de la labor que se lleva adelante en Castel Volturno, una localidad costera a escasos kilómetros al norte de Nápoles. “Con todas las dificultades que tenemos”, este verano un incendio arrasó gran parte del entorno de Castel Volturno, “de 27 mil habitantes, al menos 5 mil vienen de África (especialmente Nigeria y Senegal), y la misma cantidad son los ‘invisibles’ sin documentos ni identidad”. Sin embargo, se intenta un camino de convivencia con todos, a pesar de la desconfianza. Y a veces los resultados están ahí: el proyecto Black and White, que acoge a niños de todos los orígenes”. Se trata de un proyecto, que llevan adelante los Misioneros Combonianos en Destra Volturno, uno de los barrios de la localidad, marginado y con una población inmigrante de más del 50%.