OMPRESS-MADRID (15-10-21) Se acaba de conceder al misionero salesiano Antonio César Fernández la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. Asesinado en 2019 en la frontera de Burkina Faso y Togo, esta condecoración reconoce la labor de una vida entregada a los demás. A propuesta del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 11 de octubre de 2021, se le concedía este reconocimiento.

El 15 de febrero de 2019 recibió tres disparos cuando volvía a su comunidad en Uagadugú, la capital de Burkina Faso, tras haber participado en una reunión de la congregación en Lomé, en el vecino Togo. Natural de Pozoblanco, Córdoba, Antonio César Fernández fue misionero en Togo, Costa de Marfil y Burkina Faso desde 1982. Tenía 72 años de edad, con 55 años como religioso salesiano y 46 de sacerdocio.

El pasado 23 de mayo, en la víspera de María Auxiliadora, patrona de la familia salesiana, se le dedicaba una calle en su localidad natal de Pozoblanco. Es allí, donde encontraron descanso sus restos, en el cementerio de Pozoblanco, tras un multitudinario funeral.

En una carta a las Obras Misionales Pontificias, Antonio César decía: “No dejéis de rezar por nosotros y por la evangelización en el mundo. El Señor sigue suscitando misioneros, religiosas, sacerdotes y seglares, voluntarios, para compartir su vida, para descubrir y vivir cada día que, dándose, uno se enriquece. Para experimentar el gozo de anunciar a todos que Dios Padre nos quiere a rabiar por muy trastos que seamos. Venga, a rezar; yo por vosotros y vosotros por mí y por esta gente maravillosa pero que lo está pasando regular. Gracias. Vuestro amigo César (un viejo de casi setenta años, pero con ganas de seguir en la brecha. Mientras el cuerpo resista, aquí estamos)”.