OMPRESS-MADRID (19-05-22) El padre Tadeusz J. Nowak es el Secretario general de Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, el Domund, la obra que fundara hace 200 años Paulina Jaricot, y que hoy como pontificia continúa la labor que ella iniciara. En esta entrevista señala que su figura puede ser un impulso para el vigor y el espíritu misionero.

P: La Obra de la Propagación, primera de ellas e inspiradora de las Obras Misionales Pontificias, acaba de cumplir el pasado 3 de mayo 200 años desde su fundación. ¿Sigue siendo actual? ¿Qué sentido tiene hoy?

Hace 2000 años Jesús, cuando fue ascendido al cielo dijo: id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Así que la misión de la Iglesia es igual de actual hoy como lo fue hace 2000 años, incluso un poco más, por la gran cantidad de gente que no ha oído el Evangelio. Y la Obra de Propagación de la Fe, de hecho, está al servicio de la misión de la Iglesia. Hoy podemos ver que hay 1.117 diócesis, Iglesias locales, que están aún bajo la jurisdicción de la Congregación de las misiones -la Congregación para la Evangelización de los Pueblos-. Y las Obras Misionales Pontificias les asisten. Así que esta Obra trabaja para ayudar a la gente a descubrir la importancia de la misión, para inspirar a los cristianos en todas partes del mundo sobre la importancia de proclamar el Evangelio, de ser testigos de Jesús y hacer que el Evangelio esté presente en todo el mundo. Y también ayuda a iniciar y promover un compartir de bienes materiales para sostener la misión. Hoy es incluso más importante que hace 200 años.

P: ¿Qué característica esencial de Paulina Jaricot es especialmente relevante para siglo XXI? ¿Qué tiene que decir a nuestro tiempo?

Paulina Jaricot es especialmente importante para el siglo XXI porque fue una mujer laica. Nunca se consagró como religiosa, nunca llevó un hábito. Se implicó en la sociedad de su tiempo. Vio la importancia del Evangelio, de que el misterio de Cristo estuviera presente en su tiempo, entre sus compañeros, entre todos aquellos que vivían en su ciudad en un primer momento. Y después, tenía un deseo profundo de que este mismo misterio estuviera presente y se proclamara alrededor del mundo. Hoy más que nunca la Iglesia cuenta con la misión de los bautizados allá donde estén, para llevar más lejos la misión de la Iglesia, por la importancia del misterio pascual para el mundo de hoy. Especialmente en el mundo de hoy, donde hay tantas guerras, tantas disfunciones, y abusos. Cuán importante es el Evangelio hoy, incluso más que hace 200 años. Y Paulina es un ejemplo de una implicación laica en la misión, es una persona clave a la que mirar, un ejemplo para todos nosotros.

P: ¿La beatificación de Paulina va a dar un impulso a la misión? ¿Para qué desafíos en concreto?

Pauline Jaricot puede ser un impulso para el vigor y el espíritu misionero. En primer lugar, por su presente, por ser beatificada ahora. Va a ser presentada como un ejemplo de santidad para toda la Iglesia universal y, por lo tanto, se convierte en un modelo. Y como modelo puede ser de gran ayuda especialmente para los laicos a lo largo del mundo, para que se impliquen en la misión, y la promuevan.

Al mismo tiempo, y no podemos dejarlo como algo secundario, se convierte en una importante intercesora en el cielo, para el trabajo de todos aquellos que colaboramos por el bien de la Iglesia, y por el bien de la misión. Así que ella es una gran fortaleza, una fuente espiritual en nuestra labor por la misión, especialmente para hacer que el Evangelio sea sentido y vivido en todo el mundo.