OMPRESS-BANGLADESH (2-02-22) Son los años que han pasado desde que llegaran los primeros misioneros javerianos a Bangladesh. Vivieron las consecuencias de la descolonización, de la división de la India y del nacimiento de este país. Los misioneros javerianos llegaron en 1952 a lo que entonces era Pakistán Oriental, tras la división de la India, que provocó la reestructuración de toda la misión de la Iglesia en la zona. Fue entonces cuando se les encomendó la diócesis de Jessore, la actual Khulna, en un país, Bangladesh, en el que los católicos eran y siguen siendo menos del 0,2% de la población.

La diócesis actual cuenta con 10 parroquias con 35.000 católicos. Como explican los javerianos, aunque son en su mayoría bengalíes, provienen de tres grupos “culturales” distintos y separados. Están los cristianos del antiguo barrio de Kustia, que descienden de un grupo de musulmanes nikari (casta de pescadores, asimilada a los dalits) que en la segunda mitad del siglo XIX se convirtió al cristianismo anglicano para luego llegar al catolicismo. Luego están los cristianos del suroeste de Bangladesh, cuyo origen es rishi, un grupo de ex marginados, tradicionalmente dedicados al trabajo de la piel, una labor considerada muy baja en la escala social. Finalmente, existe un último grupo de cristianos de origen namasudra, también una casta baja de agricultores.

Los misioneros javerianos con el obispo, el misionero también javeriano Dante Battaglierin (1904-1978), vivieron desde el primer momento junto al pueblo, que vivía en extrema miseria y con falta de casi todo, lo que sometió a los misioneros a privaciones de todo tipo. Fue una misión dura. Dos misioneros, los padres Mario Veronesi y Valeriano Cobbe, intentaron mejorar la situación socioeconómica del pueblo. Los dos javerianos transformaron la comunidad cristiana de Shimulia, creando cooperativas y grupos de microcrédito y, sobre todo, poniendo en marcha un ambicioso proyecto de riego, que liberaría a cristianos, hindúes y musulmanes, del dominio de los terratenientes locales. Desgraciadamente en 1971, el padre Veronesi fue asesinado por soldados paquistaníes en Jessore cuando intentaba defender a un grupo de cristianos y, dos años más tarde, el padre Cobbe también lo era, esta vez, según parece, por asesinos contratados por los terratenientes locales. No fue hasta la década de los noventa, cuando la diócesis de Khulna aumentó el clero local, con la oportunidad de reemplazar a los javerianos.

Es difícil hacer un balance de los 70 años de presencia javeriana en Bangladesh, pero de lo que no hay duda es de que los misioneros crearon e hicieron crecer la Iglesia de Khulna, en todas sus facetas y hoy, la diócesis ha pasado al clero local.