OMPRESS-MADRID (24-11-21) Fue en 1971 cuando la Asociación de Cristianos sin Fronteras (CSF) daba sus primeros pasos, y fueron los jóvenes de Zamora los que le dieron el “Sin Fronteras”, convirtiéndose en la primera institución en llevar esta expresión que tanto se ha extendido entre ONGs y otras realidades.

Fue en torno al Domund del año 1971, cuando un sacerdote diocesano de Burgos, José Valdavida Lobo, llegó a Zamora para ponerse en contacto con una religiosa de las Hijas de la Caridad, Sor Carmela Suances, para iniciar un ambicioso proyecto de pastoral juvenil misionera. Un proyecto que echó a andar con el nombre de Jóvenes sin Fronteras, explican desde CSF. La semilla y el conocimiento mutuo habían surgido en torno a las Semanas de Misionología de aquel verano en Burgos.

Así comenzaron los grupos de jóvenes que se fueron extendiendo y contagiando a otras diócesis y a otras realidades vitales, abarcando niños (Mundo Nuevo), adolescentes (Operación Futuro), familias (Famisión) y el área de la salud (Sanidad y misiones)… dando lugar a Cristianos sin Fronteras, que los englobaba a todos en una y única misión: sentirse piezas vivas y participativas dentro de la iglesia y enviados a ser testigos misioneros.

Para conmemorar este aniversario, desde el Domund de 2021 hasta el Domund de 2022, Cristianos Sin Fronteras ha convocado un año especialmente celebrativo y de acción de gracias por el camino realizado, que tendrá diferentes celebraciones y actos conmemorativos en los encuentros y actividades. Una de estas primeras actividades tiene lugar este fin de semana, 27 y 28 de noviembre. Será el Pleno de comprometidos y colaboradores de Cristianos sin Fronteras (CSF) a nivel nacional, que se desarrollará en Zamora, precisamente donde nació la asociación.