Este sábado 12 de marzo se conmemora el 400 aniversario de la canonización de San Francisco Javier, Patrón de las Misiones. El santo navarro es uno de los gigantes a los que se refiere el lema con el que Obras Misionales Pontificias (OMP) quiere invitar a toda la Iglesia en España a unirse a un año de grandes celebraciones misioneras.

“El mismo Espíritu que guía la Iglesia universal, inspira también a hombres y mujeres sencillos para misiones extraordinarias”, dice el Papa Francisco en su mensaje del Domund 2022. Es el caso de san Francisco Javier y de los fundadores de las OMP -entre ellos dos mujeres laicas-: fueron personas sencillas, convertidas hoy en gigantes que nos sostienen para mirar más lejos.

“Fijarnos en esos ‘gigantes’ que nos precedieron no significa repetir lo que ellos hicieron, sino apoyarnos en sus hombros para seguir buscando lo que ellos buscaron: cómo ayudar a todos los bautizados a ser mejor lo que somos, es decir, misioneros”, explica José María Calderón, director nacional de OMP. “Con el lema ‘A hombros de gigantes’, invitamos a la Iglesia en España a sumarse a este año de celebración de las OMP, que puede ser una magnífica ocasión para reavivar en nosotros, los bautizados, la dimensión misionera de nuestra fe”, afirma.

 

12 de marzo: 400 años de la canonización de San Francisco Javier

San Francisco de Javier fue canonizado el 12 de marzo de 1622, a la vez que Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Felipe Neri y San Isidro. Es, junto a Santa Teresita del Niño Jesús, el Patrón de las Misiones.

Nació en el castillo de Javier en 1506, en el seno de una familia noble. Con 19 años fue a estudiar a la Universidad de París. Allí buscó el éxito y el reconocimiento. Fue compañero de habitación de san Ignacio de Loyola y san Pedro Fabro. Tras un tiempo de reticencia, entablaron amistad, lo que le llevó a vivir una conversión radical. Fue uno de los siete primeros religiosos que, con san Ignacio, fundaron la Compañía de Jesús. Fue ordenado sacerdote en 1537.

Partió a la misión a los 35 años. El misionero que iba a ir se puso enfermo, y le pidieron a él sustituirle. El Papa Paulo III le nombró nuncio apostólico para todo Oriente. Al enviarlo, san Ignacio le dijo: “Ve y prende fuego al mundo”. En once años de misión recorrió 70.000 km con los medios de la época, casi dos vueltas a la Tierra. Sufrió tres naufragios y en una ocasión pasó dos días sobre las olas agarrado a un madero.

Su celo era incansable: anunciaba el Evangelio a todos, desde los niños y pobres pescadores de las costas indias, hasta los nobles intelectuales de Japón. Así lo testimonian sus cartas -al menos 190-. Incidía en la importancia de la lengua en la evangelización. Por ello, escribió compendios y catecismos en lenguas indígenas y tuvo mucho interés en crear un colegio para nativos en Goa.

Su gran deseo fue llegar a China, pero, el 3 de diciembre de 1552, falleció agotado y enfermo a las puertas, en la isla de Sanchón, con tan solo 46 años. Sus restos fueron trasladados a Goa en 1554, con gran fama de santidad.

 

Año Santo

Con motivo de este cuarto centenario de su canonización, el papa Francisco ha concedido el Año Jubilar de san Francisco Javier, que se celebrará desde el día 4 de marzo de 2022 al 12 de marzo de 2023. “Quiero que todos participemos de esta gracia, y que podamos también junto a él sentir lo mismo que sintió: ‘¿De qué te sirve ganar el mundo entero si pierdes tu alma?”, afirma monseñor Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona Tudela, administrador apostólico de San Sebastián, y presidente de la Comisión Episcopal para las Misiones.

Con el lema “Caminemos juntos con Javier, 400 años de santidad”, en estos días se recuperan las tradicionales Javieradas, que llevan todos los años a miles de peregrinos al castillo de Javier y que habían sido suspendidas a causa de la pandemia los últimos dos años.