OMPRESS-ETIOPÍA (14-06-21) Es el resultado de la guerra en Tigray, sobre la que el Papa Francisco llamaba ayer la atención, una situación que ha creado la mayor catástrofe alimentaria de los últimos diez años, que recuerda la de Somalia en 2011. Hace siete meses que estalló el conflicto en la región de Tigray, Etiopía, una guerra civil en toda regla, cuando el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, lanzó una ofensiva militar contra las fuerzas leales al ahora ex partido del gobierno local de Tigray. Frente de Liberación Popular, tras meses de tensiones.

Una guerra que ha causado la destrucción de casi el 60% de las instalaciones sanitarias y el 57% de los pozos en 13 ciudades. A este escenario se suma una desnutrición en aumento. El Papa Francisco pedía ayer, en el Ángelus, rezar un Avemaría por Tigray: “Estoy especialmente cerca de la población de la región del Tigray, en Etiopía, afectada por una grave crisis humanitaria que expone a los más pobres a la carestía. Hoy hay carestía allí, hay hambre. Oremos juntos para que cesen inmediatamente las violencias, se garantice a todos asistencia alimentaria y sanitaria, y se restablezca cuanto antes la armonía social. Doy las gracias a todos los que trabajan para aliviar los sufrimientos de la gente. Recemos a la Virgen por estas intenciones”.

Diversas agencias de la ONU, han denunciado el riesgo de hambruna, con cerca de 350.000 personas en riesgo real de morir de hambre, la mayor cantidad de personas clasificadas en el nivel 5 – el nivel de catástrofe – en un solo país en la última década. La última vez que hubo una emergencia alimentaria tan grave fue en 2011, no lejos de Etiopía, cuando muerieron 250.000 somalíes. Además, también denuncian que la situación de Tigray se ha extendido a las regiones vecinas de Afar y Amhara, que acogen a un gran número de desplazados de Tigray.

Ya confirmaba esta situación, a inicios de junio, el misionero comboniano Filippo Ivardi, director de Nigrizia, la equivalente italiana a la revista Mundo Negro. Explicaba que en los siete meses de enfrentamientos se han sumado 700.000 personas a las cifras de necesitados que elabora la ONU para la zona. Las escuelas de la región se han transformado en campamentos para desplazados y la población informa de continuos ataques sobre todo de noche. Es, explica el padre Filippo, una guerra de guerrillas librada por grupos locales contra soldados del ejército nacional. Los episodios de violencia se multiplican como el robo de armas a los soldados pero también el robo de alimentos a la población. Hay 32 ONG sobre el terreno y 1.850 trabajadores humanitarios, pero, reitera, la situación sigue siendo difícil y preocupante. El padre Filippo recuerda que existe un contexto regional lleno de incógnitas y desafíos. Informa de la presencia en Etiopía de soldados de otros estados vecinos y disputas abiertas como la de las presas en construcción en el Nilo o sus afluentes que involucran a Etiopía, Sudán, Egipto.