OMPRESS-MADRID (15-03-22) En el año en que las Obras Misionales Pontificias celebran varios centenarios misioneros, coincide que hoy 15 de marzo también es un día al que se le podría aplicar el “A hombros de gigantes”, el lema de estos centenarios, por los numerosas coincidencias misioneras que nos recuerdan a grandes figuras, a gigantes de la misión.

Al primero que se recuerda, por orden cronológico, es al misionero jesuita portugués Gonzalo de Silveira. Fue quien sucedió a San Francisco Javier como provincial de la Compañía de Jesús en la India durante la gran expansión misionera en Asia. Tras sus años como misionero en Asia, fue enviado al actual Mozambique, y sería el primero en llegar a lo que es actualmente Zimbabue. Moriría martirizado en el reino mozambiqueño de Monomotapa el 15 de marzo de 1561.

Hoy también se recuerda a una mujer excepcional, santa Luisa de Marillac, fallecida el 15 de marzo de 1660, fundadora, junto con San Vicente de Paúl, de las Hijas de la Caridad, que hicieron realidad la idea de San Vicente de “organizar la caridad”. Hoy las 30.000 Hijas de la Caridad llevan adelante innumerables obras de amor y caridad en todo el mundo, siguiendo lo que ella misma les decía: “No tengáis ojos ni corazón sino para los pobres”.

El 15 de marzo de 1711 fallecía el misionero jesuita Eusebio Chini, más conocido como Kino. Nacido en el Trentino italiano, su misión fueron los extensos territorios semidesérticos de la Baja California, Arizona y Sonora, en las tierras fronterizas de México y Estados Unidos. Fue explorador, geógrafo, cartógrafo, astrónomo y cowboy. El primero en definir como península la actual Baja California, recorriéndola a caballo. Considerado uno de los padres fundadores del Estado de Arizona, fue uno de los precursores del sistema de ranchos, además de fundar numerosas misiones, una de ellas Magdalena de Kino, una ciudad del estado mexicano de Sonora.

El 15 de marzo de 1831, nacía San Daniel Comboni en Limone del Garda, Italia. En el año en que se están celebrando los 150 años de la fundación de las Misioneras Combonianas, su figura es ejemplo, como San Francisco Javier, de quien se entrega a la misión hasta darlo todo, incluso la vida. Fundador de las dos ramas de la familia Comboniana, fue el primer vicario apostólico de África Central. Murió en Jartum, Sudán, tras haber despertado a la Iglesia con su plan de “salvar África por medio de África”.

Fue un 15 de marzo de 1852, cuando llegaron los Misioneros Oblatos de María Inmaculada al puerto de Durban, en la actual Sudáfrica. Esta llegada se considera el inicio de la evangelización del país. Actualmente 27 diócesis, 1.228 sacerdotes diocesanos y religiosos, 2.024 religiosas y más de 11.000 catequistas llevan adelante la evangelización que aquellos Misioneros Oblatos comenzaran entonces.

Finalmente el 15 de marzo de 1951, fallecía el misionero salesiano italoargentino Artémides Zatti, ya beatificado. Nacido en Italia y emigró con su familia a Argentina. Enfermo durante su juventud, prometió a la Virgen dedicarse a cuidar a los demás si lo curaba. Sanado se hizo hermano coadjutor salesiano y vivió el resto de su vida al cuidado de los enfermos en las localidades de Viedma y Patagones. En caso de necesidad se movía a cualquier hora del día y de la noche, sin preocuparse del tiempo, llegando a los tugurios de la periferia y haciéndolo todo gratuitamente. Su fama de enfermero santo se propagó por todo el Sur y de toda la Patagonia le llegaban enfermos. Quienes le conocieron, decían que verlo “aumentaba su fe”.