OMPRESS-BURKINA FASO (7-06-21) En la aldea de Solhan, cerca de la frontera con Níger, eran asesinadas 100 personas por los yihadistas, no muy lejos del lugar donde fue secuestrado el misionero italiano Pierluigi Maccalli. El Papa Francisco, ayer en el ángelus, expresaba su consternación: “Deseo asegurar mis oraciones por las víctimas de la masacre que tuvo lugar en la noche del viernes al sábado en una pequeña ciudad de Burkina Faso. Estoy cerca de sus familias y de todo el pueblo burkinés, que está sufriendo mucho por estos repetidos ataques. África necesita paz y no violencia”.

Se han decretado tres días de luto nacional por lo que se considera el peor ataque de la ofensiva yihadista desde la implosión de Burkina Faso en 2015. Aunque el ataque se llevó a cabo la noche del viernes, las primeras noticias comenzaron a filtrarse muchas horas después. Según parece, los terroristas islámicos, tras atacar a policías y milicianos, empezaron a matar a civiles. Se cree que los atacantes vinieron de Mali a través de la frontera hacia Burkina Faso para volver rápidamente sobre sus pasos tras el enfrentamiento. La situación se ha complicado en el norte de Burkina desde que el gobierno respaldara a las milicias locales para que empezaran a defenderse, en una decisión que levantado controversias y denuncias de las organizaciones de derechos humanos.

No muy lejos de la zona de este último ataque, aunque ya en Níger, era secuestrado en 2018 el padre Pierluigi Maccalli, misionero de la Sociedad de Misiones Africanas (SMA), liberado el pasado octubre. El misionero salesiano español Antonio César Fernández fue asesinado en cambio en el sur, en la frontera con Togo, el 15 de febrero de 2019.