OMPRESS-REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (7-10-21) El seminario menor de Mbata Kiela, en la diócesis de Boma, casi en la desembocadura del río Congo, ha celebrado el pasado domingo 3 de octubre 100 años desde que abriera sus puertas a los primeros seminaristas. Junto al obispo de la diócesis de Boma, estuvo el director nacional de las Obras Misionales Pontificias en el Congo, el padre Godefroid Manunga, SVD, convirtiéndose esta celebración en el acto de apertura del mes misionero y de la preparación al Domund del próximo 24 de octubre, para la Iglesia del país.

El de Mbata Kiela fue el primer seminario menor en abrirse en el Congo, un semillero de vocaciones, que ha formado a muchos sacerdotes pero también, en el caso de aquellos que vieron que su vocación no era el sacerdocio, a líderes de la nación más grande de África. Dedicado a San Francisco Javier, en sus primeros años recibía jóvenes de varias provincias del Congo. En él se formaron personalidades como el que sería el arzobispo de Kinshasa, el cardenal Joseph Malula, o el primer presidente de la República al alcanzar la independencia, Joseph Kasavubu.

Fundado en 1920, la pandemia retrasó la celebración de su centenario, porque se esperaban, como así ha sido, una numerosa asistencia. Ha sido una gran multitud la reunida este domingo en torno al obispo de Boma, Mons. José-Claude Mbimbi Mbamba. En la homilía de la Misa, el prelado situó la celebración en un contexto misionero: “estamos en el mes de octubre. Es el mes mariano, el mes del Rosario. Al mismo tiempo, es el mes de la misión universal. Mbata Kiela es el fruto de esta misión. En 1919, el Papa Benedicto XV escribió la carta apostólica Maximum Illud. En esta carta pide que se inculture el Evangelio, que se forme un clero indígena y que se fortalezca el espíritu misionero. Es a partir de este impulso que se creó este seminario”. Y es que fue gracias al esfuerzo de los Misioneros de Scheut, y con el impulso de un obispo misionero, Mons. François Camille Van Ronslé, que se abrió el seminario. Los padres de Scheut se encargaron de la formación en el seminario hasta 1960 y, desde sus inicios, siempre contó con el apoyo cercano de las Obras Misionales Pontificias.