OMPRESS-VITORIA (31-01-22) El misionero y artista alavés, Peli Romarategi ha cumplido 100 años este domingo 30 de enero y para celebrarlo se ha organizado un encuentro, en el Seminario de Vitoria, con una misa presidida por el obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde, y concelebrada, entre otros, por el obispo de Bilbao y delegado de Misiones Diocesanas Vascas, Mons. Joseba Segura.

La obra artística de Peli se compone de vitrales, mosaicos, sagrarios y altares en iglesias, en escuelas y centros asistenciales, sobre todo en Ecuador. En Vizcaya destaca el mosaico del altar del Santuario de Urkiola (1996) en Abadiño, con una superficie de 170 metros cuadrados y con más de 850.000 piezas trabajadas artesanalmente.

Del 13 de enero hasta el 14 de febrero el Centro de Exposiciones de la Fundación Vital, en Vitoria, acoge la muestra fotográfica “100 años de Peli Romarategi, misionero y artista”, con más de un centenar de imágenes y otros elementos. También se han organizado varias ponencias sobre la vida y el legado artístico de este centenario misionero que actualmente vive en la residencia sacerdotal del Seminario de Vitoria, la última de ellas será el próximo 3 de febrero, se trata de una mesa redonda donde se debatirá sobre el valor del arte mural en la actualidad, en la transmisión de la fe. También se ha reeditado y ampliado el libro “La cara oculta de la belleza”, que recoge detalles de las numerosas obras de arte de Romarategi tanto en el País Vasco como en América Latina.

Peli Romarategi nació el 30 de enero de 1922. De fuertes convicciones cristianas desde su juventud, se sumó a la profética iniciativa misionera de las Misiones Diocesanas Vascas, que comenzó en 1948 con la salida a la misión de Los Ríos, en Ecuador, pero que se extendería a otros territorios de Ecuador y a otros países como Angola, Venezuela, Rwanda, Chile, Brasil y la República Democrática del Congo. Fue la primera “misión diocesana” en el mundo, que imitarían tantas diócesis de la Iglesia, y que abría a los laicos diocesanos a la misión. Ese fue el caso de Peli.

La vocación artística de Peli nació en el pequeño negocio de ebanistería de su padre, siendo Ecuador, su destino misionero, donde desarrolló gran parte de su obra. Tras pasar por los talleres vaticanos, así como por otras escuelas y fábricas de Madrid, Barcelona y Bilbao, descubrió nuevas técnicas para perfeccionar su obra religiosa en madera, vidrio, cerámica, esmalte, cobre, mosaico, turquesa, coral o tagua entre otras. Son más de 180 las obras elaboradas por este misionero, entre las que destacan vitrales, mosaicos, sagrarios y altares en iglesias así como en escuelas y centros asistenciales, sobre todo en Ecuador.